En pleno río Dobra se encuentra una poza o laguna natural, de color verde azulado que llama la atención por su hermosura. Se trata de la llamada Olla de San Vicente, es una poza en medio del río Dobra, que por su forma los lugareños empezaron a llamar hace tiempo la Olla.
La Olla de San Vicente es un lugar de xanas y de misterio... el río, los torrentes y la laguna, los verdes campos y los árboles o arbustos, forman un conjunto natural precioso, donde viven aún animales como las nutrias, junto con multitud de aves (como el martín pescador y el mirlo acuático), además de las truchas. Y, por supuesto en toda esa zona son numerosos los corzos, jabalís, zorros, ardillas, etc.
El paisaje de esta zona es maravilloso. El río Dobra atraviesa por lugares de una inusitada coloración verde, tanto camperas y vegas como bosques de especies arbóreas autóctonas, a la sombra del macizo occidental de los Picos de Europa.
Coger la carretera que sale de Cangas de Onís en dirección al Puerto del Pontón , y a unos seis kilómetros, tras pasar un pueblecito que se llama Tornín veréis a la izquierda de la carretera un restaurante-venta. Dejar el coche allí mismo. Muy cerca se inicia el camino.
La caminata durará entre unos 50 o 60 minutos , el calzado debe de ser cómodo pero no requiere tampoco grandes exigencias. La primera parte del recorrido, siguiendo el curso del Dobra, discurre por una pista que luego se tornará sendero.
El camino está perfectamente trazado hasta la Olla de San Vicente y no existe ninguna pendiente de mención. Además del atractivo del río y la naturaleza circundante, encontramos a nuestro paso buenos ejemplos de arquitectura tradicional en forma de cabañas , y alguna otra construcción más antigua como el puente de piedra romano o Puente Viejo, a unos 200 metros de iniciarse el recorrido. Atravesando el puente comienza otra ruta muy atractiva, la senda del Arcediano. Desde el Puente Viejo podemos entretenernos observando el curso del Dobra y la belleza del lugar.
Antes de llegar a la Olla de San Vicente nos iremos encontrando más pozas y ollas, profundas y claras que va llenando otro agua en movimiento, con una vitalidad extraordinaria. En nuestro pequeño recorrido nos encontramos todas las posibilidades del aseo humano: bañeras, duchas en forma de cascada, jacuzzis, piscinas… En derredor crece la vegetación, aseada y nutrida por ese mismo agua del Dobra. En nuestro camino observamos amplias manchas de bosque autóctono floreciendo en las orillas. Fresnos, arces, olmos, alisos, sauces… Según vamos ascendiendo aparecen los castañares, robledales y hayedos.
No nos desviaremos ,siguiendo en paralelo el trayecto fluvial. Continuamos por la pista hasta desembocar en un pequeño valle denominado La Pandiella , donde hay unas cabañas, pradera y pequeña pomarada. A escasos metros (unos 5 minutos) el camino se estrecha hasta formar una senda pegada al río y labrada en la caliza. Llegamos a la altura de unas bonitas cascadas . Un poco después atravesaremos un túnel de alisos y avellanos y llegamos a la Olla de San Vicente. Sobre ella descubrimos una explanada adornada con frondosos tilos, un lugar idóneo para comerse un bocata o iniciar los preparativos para el baño.
También es interesante visitar en el pueblo de Caño antes de llegar a Tornín el Centro de Salmónidos, pozo salmonero donde el río salta infinidad de presas formando cascadas. Ojo si vais con niños